Voces de barro: historias del conurbano

El universo de lo cotidiano aflora como collage de imágenes que reflejan la magia de la simpleza de los instantes. Entre miradas mascoteriles, paredes garabateadas y recovecos urbanos que guardan un sinfín de secretos, emerge el barrio y la nostalgia del recuerdo. Se despliega, también, un abanico de personajes, escenarios, voces e historias ante el lente eternizador de la cámara. Y, en el pie de foto, descripciones acotadas que marcan solo el inicio de las infinitas escenas del conurbano, convertidas en relatos -¿ficticios?- en el marco de Instagram, y su juego entre lo escrito y lo visual.

David Hernán Bogado es dramaturgo, actor, director, escritor y docente. Se podría agregar, a su vez, la faceta de aficionado de la fotografía. No hay forma de conocerse sin escarbar lo que fuimos es el lema que representa su taller de teatro, denominado Historias Vivas, mismo nombre bajo el cual se lo puede encontrar en Instagram donde, hace ya un tiempo, comparte poemas y relatos de su propia autoría, acompañados por imágenes tomadas, tanto por él mismo como por otrxs. 

Ph: @desprecio.maria

En lo que respecta a su narrativa, la cotidianeidad del conurbano atraviesa cada uno de sus relatos en forma de boceto de su propia versión de pibito que supo pasearse por todos los rincones de su barrio y guardarse en el bolsillo postales sensitivas y emocionales de sus días más joviales. Sobre esto, David nos comenta: “No soy yo, es un personaje que yo inventé quien escribe estas historias”, aunque seguidamente agrega: “Yo soy del conurbano. Vivo en Avellaneda ahora, pero me crié en Lanús y siempre viví en el conurbano. Me encanta el universo conurbanesco que hay, me parece que es muy rico, muy interesante, muy creativo. Y a partir de eso me empecé a conectar con vivencias, con historias, creando personajes que muchos no tienen nombre, que se llaman el viejo, el laucha, el loro, el turco, el narigón, el chucky; nombres genéricos de personajes que todos, de alguna forma, conocen. Me ha pasado de gente que me contacta diciendo que conoció a los personajes directamente y está buenísimo que pase eso porque es cuando la ficción supera a la realidad. Eso es súper interesante”.

Fusionando lo fotográfico y lo narrativo, y quizás también algo de lo dramatúrgico -puesto en pausa por el actual contexto pandémico- es que surgen “Historias del conurbano” y “El diario del Pibito Barro”, dos proyectos inéditos en el marco de las Historias Vivas que encuentran en Instagram su lugar de expresión y difusión, propiciando ese juego, más complementario que opositivo, entre realidad y ficción, mencionado reiteradas veces por su propio creador.

Las historias del conurbano nacen un poco, en verdad, a partir de una imagen, de una foto. Yo estoy con un proyecto aparte, muy lúdico, que es sacar una foto por día en blanco y negro, y un día a la salida del laburo vi una situación, una postal que me encantó, que era un viejo sentado en un banquito que venía arrastrando una bicicleta y esa bicicleta estaba llena de gomas de auto. A partir de esa imagen me empezaron a aparecer preguntas: de dónde viene este viejo, a quién le va a vender esas ruedas, cuánto hace que viene caminando. Entonces ahí se me ocurre esto de empezar a darle vida a las fotos que había sacado, con lo que también me voy conectando con mi pasado, con cosas que fui escuchando, aunque no se trate tanto de vivencias propias. Son historias que narran cosas que a cualquiera le podrían pasar”.

Ph: @negra.mirada

Si hay algo que destaca la narrativa de David es, sin lugar a dudas, el alto nivel de identificación que se genera con cada uno de sus personajes. Algo similar a lo que el propio autor comentaba sobre la búsqueda de lo ficticio en la realidad por parte de lxs lectorxs, que incita a darle entidad en el plano fáctico, tanto a lxs protagonistas de los relatos, como a sus historias de vida, traspasando la pantalla y convirtiendo lo cotidiano en literatura. Es, quizás, en este sentido donde radica la mayor potencia de sus dos proyectos, pero, sobre todo, el del Pibito Barro en primera persona bajo la forma de diario: 

Yo no quería escribir un diario íntimo mío porque no me interesaba, pero sí me gustaba la idea del ejercicio de escribir algo por día. Entonces ahí nace la historia del Pibito Barro, que son anotaciones muy breves de alguien que participa un poco de este universo del conurbano. Pibito Barro es un personaje que no existe, obviamente, lo que no significa que no sea verdad, todo lo contrario, es un personaje que conozco, sus vivencias las conozco. Gente que pasa por esas situaciones hay un montón, lamentablemente, y está bueno contar esto, sin saber bien qué es realidad y qué es mentira. Esa línea finita, a mí, me parece súper interesante para trabajar”.

Historias vivas de escenas conurbanas actuales. Voces de barro que moldean lo cotidiano y entretejen realidad y ficción de forma sumamente cautivante. Un sinfín de personajes esperando que les conozcan para compartir su narración con quien se disponga a escucharles. Y el agregado de lo visual que, una vez más, potencia con su magia las palabras para transformar lo que parecen aburridos rincones rutinarios en recovecos que esconden infinitas vivencias literarias en las que cualquier semejanza con la realidad es solo pura coincidencia.

Leé los relatos acá.

Autor

Vanina Gerez

Estudiante del Profesorado en Letras. Escritora.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *