Un cuarto propio: cómo intervenir a Virginia Woolf

En 1929, Virginia Woolf publicó Un cuarto propio, ensayo en donde sostiene que, para poder escribir, las mujeres necesitan dos cosas: dinero y un lugar propio donde no ser interrumpidas; dos cosas que, en ese momento, la mayoría no poseían. 

Hasta el día de hoy, este texto sigue siendo una de las grandes referencias de la teoría feminista. La escritora nos hace imaginar qué hubiera pasado si Shakespeare hubiese tenido una hermana con la misma capacidad que él para la escritura, y nos dice con ello que hemos perdido un montón de grandes autoras, que no han tenido los recursos materiales para hacerse conocidas.

Casi un siglo después, FERA decidió tomar esta obra, revisarla y comentarla bajo la mirada atenta de Agustina De Diego, más conocida como @agusrecomienda, estudiante de Letras, reseñadora, coordinadora de clubs de lectura y lectora voraz. 

Para Agus, subrayar libros es algo cotidiano: “Leo acompañada de un lápiz para escribir, un resaltador o microfibra para subrayar, y una regla flexible para que me quede todo más prolijo. Esto puede hacer que sea más lento, pero creo que se presta mucha más atención. Siento que un libro sin marcar es como si no lo hubiese leído; tengo la costumbre de volver a los libros que leí, ver las citas que marqué, mis comentarios. Si no lo hiciera, creo que me olvidaría muchas veces de la trama. Todo depende del tipo de libro, hay lecturas que quizás son más para anotar comentarios al margen, o al final de un capítulo a modo de reflexión, y no tanto de subrayar, como también puede ser al revés”, comenta en los inicios de la conversación.

¿Cómo surgió la idea de intervenir la obra de Virginia Woolf?

A mi editora, Mara Parra, se le ocurrió esto durante un curso de edición que hizo en Madrid. Vio cómo todos sus compañeros eran del palo de las Letras y ella de otro totalmente diferente y así fue como le surgió la idea de crear un libro que le aportara herramientas y acompañara a los lectores no especializados durante una lectura desafiante. Se imaginó una colección de clásicos de mujeres que leen mujeres y Virginia Woolf fue la elegida para iniciar ese camino. 

¿Qué se sintió intervenir la escritura de Virginia Woolf?

Si bien estaba totalmente nerviosa, traté de imaginarme ese manuscrito como cualquiera de los libros que leo, subrayo y marco de manera privada. Anoté en los márgenes comentarios sobre lo que a mí me llamaba la atención del texto, subrayé las ideas que me parecían más importantes y me hice las preguntas que me hubiese hecho al terminar el capítulo de cualquier otro libro que me hubiese maravillado. La clave también estuvo en hacerlo pausado, por etapas: primero fue subrayar, después buscar información para aclarar, por ejemplo, quiénes eran algunos escritores mencionados, luego agregar mis comentarios e impresiones de lo que iba leyendo a los márgenes, como un recurso que utiliza Woolf y definirlo o titular un tema que me parecía que la narradora estaba desarrollando. Una vez terminada esa etapa, llegó la hora de escribir el prólogo y ese creo que fue el mayor desafío: ¿Cómo hago para sintetizar todo lo que me parece importante saber de la autora y que la gente lo disfrute, no se aburra, ni lo saltee? Tuvo muchos borradores hasta que di con la versión final: informativa, pero amena. Por último, llegó el turno de las «Palabras finales», un breve comentario que debía cerrar el texto a modo de conclusión. En esta parte si sentí que estaba totalmente en mi zona de confort, fui directamente a lo que hago constantemente y escribí una reseña personal sobre Un cuarto propio. 

¿Cómo fue el proceso editorial? ¿Trabajaron todo por separado o trabajaste en conjunto con Eugenia (ilustradora) y Cecilia (traductora)?

Trabajamos por separado: primero fue la traducción de Cecilia, después sobre ese manuscrito fueron mis comentarios, y por último Euge leyó ya el texto trabajado, con sus guías de lectura incluidas y de ahí fueron surgiendo sus ilustraciones.

 ¿Qué se siente ver tu nombre en un libro?

Todavía no lo puedo creer. Virginia Woolf es una de mis escritoras favoritas, así que realmente este es un sueño cumplido. Además ¡el libro es tan lindo! Estoy muy feliz y muy agradecida con FERA por haberme convocado. 

¿Cómo podemos hacer para tener una lectura más atenta?

Sé que aconsejar que marquen sus libros no es algo para todxs y lo respeto. Pero creo que se puede hacer una lectura más atenta tratando de abordar un libro como si se estuviera buscando qué marcar. Al tener esto en la cabeza, las frases van a tener otro color, las van a leer buscando el significado oculto o su belleza. Si deciden no marcarlos, pueden tener una libreta a mano y pasar frases que les gusten entre otras cosas.

Para mí la normalidad en un libro de ficción es la siguiente: subrayo frases memorables que me impactaron, o que suman a la trama a modo de resumen, por ejemplo metáforas o diálogos significativos, pero también puedo subrayar el parentesco de un personaje o un hecho puntual, como una muerte. En los márgenes puedo sacar conclusiones o hacerme preguntas. Muchas veces, cuando el orden de los hechos es desordenado, tiendo a querer acomodarlo en esos comentarios, como también reflexionar sobre técnicas de escritura, analizar tal recurso u otro. Al final de cada cuento o capítulo tiendo a hacer un mini resumen y esto es para la Agus de la posteridad, si quiero dar ese texto en un taller me es más fácil que en alguna parte haya señalado qué era lo que me había llamado la atención o qué pasaba de impactante. 

Cuando el libro es de no ficción trato de subrayar las ideas que al final me parece que pueden ser un resumen de esa obra, es decir, sintetizarla. Esto seguramente me habrá quedado de la facultad y los textos críticos que allí veo. Van a encontrarse que en Un cuarto propio procuramos que queden resaltadas las frases más importantes y que, si las leyeran de corrido a todas juntas, seguramente se convertirían en el resumen de toda la obra. 

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