The Handmaid’s Tale: mejor ser una mal-criada

La serie de televisión basada en la novela homónima de 1985, El cuento de la
criada de Margaret Atwood, creada por Bruce Miller y ganadora de 8 Premios Emmy
y 2 Globo de Oro llegó para darnos un golpe de realidad desde una mirada cruda en
un mundo distópico.

The Handmaid’s Tale es una de esas series que son imposibles no mirar, no solo
por afición, sino por la primerísima calidad que tiene en relación con la actuación, el
guión, la banda sonora y la calidad fotográfica, además de que uno de sus ítems
más importantes es la lectura de la realidad que nos rodea.

La serie nos traslada la República de Gilead, una futura sociedad totalitaria que se
sitúa donde antes existían los Estados Unidos y que, afectada por los desastres
medioambientales, sufre una caída ferviente de la natalidad. Gilead es gobernada
por un vicioso y perverso sistema que trata a las mujeres como bienes de propiedad
estatal.

Con este régimen jerárquico y su fundamentalismo religioso llevado a cabo por “Los
hijos de Jacob”, la mujer pasa a ser inferior, por lo cual no tiene derecho a nada; se
las selecciona y se las divide para que desempeñen un rol en esta nueva república.
Si son estériles se las conoce como “Martha” y sólo cumplen la función de ser
sirvientas, pero si aún son fértiles pasan a ser criadas, las cuales son educadas y
entrenadas para que sistemáticamente sean “la esperanza” de la familia que le
asignan, mediante un escalofriante ritual.

La protagonista, Defred, interpretada por Elisabeth Moss, es una de las pocas
mujeres fértiles, por lo cual está destinada a ser una criada y soportar las
atrocidades por parte de su Comandante y su mujer. En esta sociedad aterradora en
la que cualquier equivocación puede poner en peligro su vida, Defred busca
desesperadamente a la hija que le arrebataron mientras trata de sobrevivir entre
comandantes, sus crueles esposas, sus compañeras criadas y las mujeres que la
controlan. Es de destacar el trabajo de Elisabeth Moss ya que, mediante sus
facciones, mirada y hasta su tono de voz logra transmitir a través de la pantalla todo
lo que vive y siente Defred.

Definitivamente, The Handmaid’s Tale no es una serie más sino es un choque a la
realidad desde una mirada cruel, porque, por más que sea un relato distópico, te
hace reflexionar sobre cómo la mujer está posicionada como un objeto para la
mirada patriarcal que la considera un ser reproductivo que tiene que limitarse a
cumplir su función o realizar solo las tareas domésticas. Por eso, la serie pareciera
en muchos aspectos actual ya que estamos en tiempos donde la lucha de la mujer
por romper con esos lazos patriarcales para obtener sus derechos está más fuerte
que nunca. De modo que hoy, la serie se ha convertido en un ícono de ejemplo para
tomar fuerza y corromper con todo ese sistema injusto que, en la actualidad, sigue
dejando a la mujer de lado.

 

Autor

Camila Peluso

Periodista y estudiante de Licenciatura en Trabajo Social.

1 comentario en «The Handmaid’s Tale: mejor ser una mal-criada»

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