Se me pasa el tiempo, Juana La Loca

“Se me pasa el tiempo, se me pasa el tiempo”. Con estas palabras comienza la historia de
Juana, Juana de Castilla, hija de Isabel La Católica y Fernando de Aragón. Criada bajo creencias católicas, fue casada con Felipe el Hermoso, de quien perdidamente se ha enamorado, y tras su muerte es traicionada por su padre e hijo, quienes la encierran y mantienen prisionera durante más de 40 años en un Castillo de Tordesillas.

Juana La Loca es una obra escrita y dirigida por Pepe Cibrian Campoy; no es un
unipersonal, sino una obra magnética que habla de la locura que puede causar una traición y
un amor no correspondido. La historia es una antología de su vida que cuenta y revive sus
deseos inocentes desde pequeña hasta los causantes de su locura en la vejez.

El espacio y marco escénico está marcado por una silla de estilo antiguo, encuadrado con
telarañas de fantasía y un velo negro que es utilizado al final de la obra. Por otro lado, las
luces son el detalle de un gran trabajo de producción, que es lo que marca temporalidad en la obra,
evocando la vivencia de Juana y a las personas que reencarnan en ella.

Nicolás Perez Costa, actor y coreógrafo, es quien personifica a Juana. Su interpretación es
destacable: desde el comienzo de la obra hasta el final, el actor y coreógrafo construye un
personaje excelente, encarna y convive con la vida de Juana en diferente temporalidad y
más aún traspasa al género del personaje.

Juana la loca es una obra brutalmente apasionante, donde se reflejan las ideas de amor y
posesión históricamente traídas al presente, la idealización de un mundo desconocido y el
vacío que deja un abandono sin explicación alguna.

Autor

Sofía Leguizamón

Estudiante de Curaduría en Artes

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