Risa y experimentación en el teatro marplatense: “Que noche de velorio”

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A pocos metros del centro comercial Güemes en la ciudad de Mar del Plata, se encuentra una propuesta teatral innovadora y original: Teatro Hostel, un espacio que combina alojamiento con amplitud de ofertas culturales. Es en este marco que se desarrolla “Que noche de velorio”, una comedia negra en cuatro actos dirigida por Fernando Alegre. La obra es producto de un laboratorio teatral en donde intervinieron y colaboraron tanto sus actores como el director. Esta dramaturgia colectiva se sitúa en una casa velatoria y logra conjugar el duelo y la muerte con la risa y el humor. Cada acto presenta un relato independiente y autoconclusivo que permite observar diferentes escenas vinculadas con la pérdida de un ser querido: secretos de familia que salen a la luz en pleno velorio, el reencuentro con parientes lejanos tras la muerte de un familiar, la evocación de memorias comunes para dejar atrás la ausencia, entre otras circunstancias afines. Lo íntimo, lo fantástico, lo cotidiano y lo descabellado se combinan a la perfección para que el público pueda sentirse identificado mientras se conmueve y se divierte en partes iguales. Así, vemos a una viuda que se encuentra con el mejor amigo de su marido infiel o los desencuentros virtuales entre dos mujeres que tratan de asistir a un velorio por Zoom, o mejor dicho, un zoomvelorio, como lo denominan ellas mismas.

A su vez, cada acto ocurre en una habitación distinta del hostel lo que nos obliga como espectadores a trasladarnos a medida que avanzan las diferentes historias, de forma tal que el movimiento en el espacio también implica un progreso a nivel narrativo. Se trata, entonces, de una representación interactiva en donde el público adquiere un rol preponderante no solo porque deben movilizarse de una sala a otra, sino también porque los actores suelen incluirlos en sus parlamentos y, frecuentemente, romper con la llamada “cuarta pared”. En literatura, se conoce como “cuarta pared” a aquella división imaginaria que separa a los actores del público. Si bien no hay ninguna separación física que impida que quienes actúan interactúen con quienes miran, por convención los actores representan la obra como si nadie estuviera viendo, ya que se supone que están encarnando roles ficcionales, y por lo tanto, no deben observar, dirigirse ni apuntar al público. Sin embargo, muchas piezas teatrales (así como también películas, videojuegos, libros, entre otras producciones artísticas) deciden romper con esta regla y generar un vínculo entre personajes y espectadores.

En “Que noche de velorio” nos sentimos constantemente interpelados por los actores, quienes nos señalan, nos llaman a realizar acciones específicas que permiten la continuidad de la representación, nos saludan, o bien hacen referencias explícitas a la cantidad de gente que asistió a la función. Además, nos ofrecen aperitivos dulces y salados a medida que avanza la obra, tal como sucedería en una casa velatoria de verdad. Por otra parte, durante los tres primeros actos no hallaremos un escenario delimitado como tal ni tampoco butacas reservadas para el público. De esta forma, las distintas salas visitadas constituyen el espacio teatral en sí mismo, donde los actores interactúan a muy poca distancia de los espectadores. Es por ello que, dependiendo del lugar dónde decidamos ubicarnos tendremos ópticas y perspectivas distintas sobre cada una de las historias. Si bien el teatro tiene su esencia efímera, vinculada con lo dinámico y la improvisación, en “Que noche de velorio” estas condiciones se potencian al extremo: ninguna función tendrá las mismas características que la anterior, ni nos ofrecerá la misma forma de apreciar lo representado, todo dependerá de dónde decidamos ubicarnos y nuestra cercanía o distancia con los actores.
Se destacan las actuaciones de Victoria Gil Gaertner (quien fue ganadora del Premio Estrella de Mar 2021 en la categoría microteatro) y Juan Leandro Mirábile, quienes abren y cierran la obra. Ambos tienen un largo recorrido en el teatro local y nacional, y aunan sus talentos en Que noche de velorio tanto para presentar la obra y dar la bienvenida a los espectadores como, más tarde, para dar un cierre desopilante en medio de una escena, mediada por la tecnología, que combina virtualidad con presencialidad.
Sin lugar a dudas, además de sus innovaciones y experimentaciones a nivel técnico, “Que noche de velorio” hace de un tema tabú como la muerte un verdadero crisol de experiencias en donde se nos permite jugar con lo que muchas veces elegimos callar. Sus cuatro actos ponen en palabras y movimientos la multiplicidad de sentidos que rodean tanto a la muerte como a la vida. Las funciones tienen lugar en Teatro Hostel, Olavarria 2373, y para quienes decidan visitar Mar del Plata durante el verano, pueden consultar las novedades sobre los horarios de temporada en su Instagram @teatrohostel.

Autor

emiliapozzoni

Profe de Prácticas del Lenguaje que, en los ratos libres, lee e investiga sobre literatura digital.

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