Martina Cruz y su propio jardín de senderos que se bifurcan

Ya lo decía Borges: todas las cosas que suceden, ocurren en el presente.  Y se vuelven poesía, podría haber agregado. Entre tanta ausencia, entre tanta muerte, entre tanta injusticia, y por qué no también entre tanta vitalidad, siempre afloran palabras. Se construyen entonces senderos en el interior de los jardines por los que transita la cigarra, esparciendo su canto.

Un idioma que hace ruido de fósforo es el primer libro de Martina Cruz publicado bajo el sello editorial de Populibros. En él convergen el amor y la furia, la emoción y la militancia, el dolor y la alegría revolucionaria, lo personal y lo colectivo. Nos encontramos, entonces, con vida y muerte, catarsis y proclamas, lucha y resistencia personificadas en cada una de las palabras que se vuelven aroma, pétalo y raíz sobre la hoja, dando inicio a la fogata poética que abraza y contiene con su calor.

Un idioma que hace ruido de fósforo | Martina Cruz | POPULIBROS

“Escribimos para no repetir, para entender lo propio, lo ajeno y lo colectivo. Me gusta la poesía como fósforo porque es lo que detona la llama. El disparador de luces que se mueven, que laten, que cambian. No buscan ser poemas prolijos. Todo lo contrario. Manifiestos y tripa.”

Con prólogo de Flavia Calise, este poemario de 76 páginas y encuadernación artesanal desafió todo los límites pandémicos y batió récords a los pocos días de su lanzamiento. Tras el éxito de la preventa, la autora y la editorial trabajaron en conjunto en la realización de una espera en tiempo vivo con material inédito que era enviado vía mail a lxs lectorxs mientras esperaban la llegada del ejemplar impreso, con cuatro paradas que invitaban a conocer en profundidad a la poeta, con videos de sus recitados, películas recomendadas por ella, e incluso una carta escrita pura y exclusivamente para el público, en agradecimiento al apoyo en tiempos de cuarentena, con un contexto artístico y cultural sumamente golpeado. Nuevamente, la resistencia y la militancia desde el trabajo de producción del propio poemario.

“El trabajo con la editora fue todo vía mail por la cuarentena, eso fue loco pero le encontramos la vuelta. El proceso fue rápido, pero porque eran textos que se venían trabajando de antes. Fue extraño porque son textos viejos y nuevos dialogando. Estuvimos bastante con el orden, que los englobaba, que los une. Son poemas que se pensaron sueltos y ahora encontraron este código en común de señal de humo en plena guerra.”

Inéditos: cinco poemas de Martina Cruz

Martina no explica, siente. Hay latidos en sus palabras que transmiten dolor, bronca, angustia y lucha, enunciando desde un nosotrxs, evocando vivencias personales, recreando la cotidianidad del barrio y sus realidades diversas. Múltiples gritos que se despojan de la puntuación en su acumulación de bronca, que transforman la asfixia por las desigualdades e injusticias del sistema en tinta. Martina, entonces, respira y materializa en sus letras “no quiero querer como tocando madera” porque se entrega por completo al abrazo con sus versos y sus lectorxs en cada una de las páginas. Un idioma compartido que se enciende tras el llanto y la erosión con la superficie que raspa, para hacerse mella y eclosionar. Es ahí cuando nos enciende, nos quema, nos duele, nos ilumina.

“Creo que, desde lo puramente personal, escribo de lo que conozco. De lo que veo, de lo que disfruto. Lo que más me llama la atención sucede en una cocina o en la calle. Hay algo del día a día, de héroes silenciosos, de épica en un pasacalles, no sé. Casi siempre es una imagen, una escena que me parece un poema. Y capaz es mi abuela colgando la ropa. Y por qué no escribir sobre eso.”

Es en ese recoveco entre lo personal y lo colectivo donde aflora la riqueza de la naturaleza de su universo. Un universo que, en palabras de Gaby Mena -durante la presentación virtual teñida de lectura colectiva- está plagado de empatía, de contención, de ese sentirse representadx en su voz, en ese saber decir y comunicar hasta lo más duro, alivianado con las ilustraciones de las flores que se intercalan entre los poemas.

“Las ilustraciones vinieron de la mano de la editorial y me pareció acertado. Muchos de los poemas dialogan con la tierra, las flores, crecer, resistir. Las ilustraciones además de hermosas buscan armar ese jardín.”

Afirmaba también Vera Jereb, otra de las convocadas para el lanzamiento virtual del poemario, que hay una interpelación generacional en lo que escribe y recita Martina. Y resulta que en lo performático hay aún más potencia de la palabra escrita puesta en escena con toda la riqueza que significa la escucha, la percepción de la corporalidad y lo emocional dramático.

“Me gusta que sea algo performático y finito, y que deje de existir y vuelva a existir en otro lugar y vuelva a desaparecer. No sé. Más movible, una experiencia y listo. Recitar es movilizante, escuchar gente recitar aún más. Es una de las cosas que más disfruto de las fechas. Siento que hay textos que los pensé para que sean leídos y otros para ser recitados. Hay muchos que siento que nunca voy a publicar porque no me interesan en un papel. No me siento capaz de decir que el cuerpo es lo indispensable, pero sí que los poemas que más me interpelaron hasta ahora tienen cuerpo. Sea performático o lectura. Sentís que hay un cuerpo (colectivo o individual) que está enunciando. Me emociona. Me atraviesa.”

Un idioma que hace ruido de fósforo - Martina Cruz / Libro Digital | POPULIBROS

Con la primera edición física agotada, y a la espera de sacar una nueva preventa para imprimir la reedición, Martina no se queda estática. Expande, incluso, su trabajo a distintos ámbitos artísticos. Sobre futuros proyectos, nos comenta: “No sé estar quieta. Estoy trabajando con dos editoriales para el año que viene y guionando proyectos animados. Cada vez más en el cine porque tiene algo colectivo que me hace muy bien. Hace que escribir no parezca solitario.” Y finalmente, ante la pregunta de qué haría si tuviera, en ese preciso instante, un fósforo en la mano, nos responde: “Quemaría facturas y encendería cartas de amor.”

Un universo con su propio idioma, sus propios tiempos, sus propias batallas tejiendo redes de lucha colectiva y múltiples presentes que se vuelven poesía para combatir la ausencia y el olvido, con forma de infinito jardín florecido que inscribe sobre los versos que le sirven de senderos: “no sé explicarlo/pero sigo creyendo en algo/ y eso va a salvarme”. Entonces todo se bifurca en la eternidad de este laberinto poético que crea sus propios símbolos para sobrevivir y renacer.

Conseguí Un idioma que hace ruido de fósforo en todas las tiendas de libros digitales (Google Books, Bajalibros, Google Play y Amazon Books) y también en la pagina de la editorial: populibros.com

Autor

Vanina Gerez

Estudiante del Profesorado en Letras. Escritora.

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