‘Los pichiciegos’, de Rodolfo Fogwill

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Título: Los pichiciegos

Autor: Rodolfo Fogwill

Editorial: El Ateneo

Páginas: 252

Género: Novela Histórica

 

La nieve, el frío, el miedo. ¿Cómo vivir en estas condiciones? Tenientes, sargentos, pichiciegos. ¿A qué grupo pertenecer? Congelados, heridos, muertos. ¿Esconderse para sobrevivir aunque pueden encontrarte y matarte? Refugios, intercambios y traición. La guerra y sus propias reglas, contadas en primera persona.

Malvinas, 1982. El ejército argentino se enfrenta al británico en una guerra con el objetivo de recuperar las islas que, por ubicación geográfica e historia, nos pertenecen. “Vamos ganando”. “Estamos a punto de vencer”. “Hundimos un barco”. Frases típicas que se escuchaban constantemente en la Argentina, mientras la gente se reunía en Plaza de Mayo para festejar la superioridad del país en una guerra que nadie entendía, pero que todos creían ganada. Sin embargo, superior en armamento, organización y ejército, Inglaterra sale victoriosa dejando gran cantidad de muertos, junto con el hundimiento del crucero General Belgrano, y cerrando así, tras ocho años de dictadura militar con miles de desaparecidos, una etapa oscura en la Argentina que muchos prefieren olvidar aunque, por otra parte, aquellos soldados protagonistas de los hechos piden a gritos que se los recuerde tras haber defendido la patria que, muchas veces, les da la espalda.

Pese a esto, la guerra del Atlántico Sur, como también suele llamarse, fue motivo de múltiples representaciones artísticas que, poco a poco, van creando una nueva historia. Una historia muy distinta a la que se nos presentó siempre que se habló del tema. Hoy, más de treinta años después, empezamos a ver las cosas de otra forma. Y hay quienes no temen en mostrarnos la verdad.

Los pichiciegos no fue escrito contra la guerra sino contra una manera estúpida de pensar la guerra y la literatura. Así nos presenta Fogwill su novela enmarcada en este conflicto. En pocas páginas, nos muestra una guerra distinta, la guerra contra uno mismo, la pelea contra la propia vida. Veintiséis hombres en un refugio, escondidos del resto del ejército, conformando una mini sociedad con Los cuatro Reyes, dueños del poder, y los códigos del grupo, la organización de la comida y los turnos para salir. Mientras en la cabeza de cada uno de nosotros abunda la imagen de soldados bien alimentados, batallando noche y día, este autor nos trae la realidad, contada por Quiquito, uno de los miembros de Los Pichiciegos, ese grupo que sobrevivía  bajo tierra, brindando información a los ingleses a cambio de provisiones y que, pese al miedo, creían que en algún momento todo terminaría, aunque no salieran victoriosos.

En esta novela, todo se hace presente. Inclusive el contexto histórico del país, su situación y las diferentes versiones. Quizás, una de las cosas más representativas de Los pichiciegos, es su impacto al describir lugares y situaciones precisas, hecho que da un tono mucho más realista a esta novela. Nieve espesa y pegajosa, pegada a la ropa húmeda, al cuerpo que se congela con la falta de calor. El desconcierto de los soldados al no saber cómo reaccionar ante, por ejemplo, un bombardeo continuo a pocos metros de la pichicera. Inclusive, los sentimientos de los combatientes al estar lejos de sus familias y no tener noticias del mundo.

Estoy en guerra desde que acabó la guerra, vendiendo recuerdos que nadie quiere recordar, profesa una canción de Attaque 77 que parecería describir perfectamente la situación de Quiquito al narrar su historia para que el transcriptor la deje escrita y se sepa la verdad. De la misma forma, Fogwill cierra la primera parte de su libro diciendo: “Si el chico aquel no se murió y vive en alguna parte, todavía hoy debe creer que vio una aparición y el recuerdo de aquello verde saltando y arrastrándose nunca se le va a ir de la cabeza, porque esas cosas, de la cabeza, en una vida, no se borran así nomás”. Cien mil caracteres que, sin matar a nadie, siguen tan vigentes como en vísperas de la rendición, dice una de las críticas a esta novela. Yo creo que es mucho más que eso.

La forma de vida, el contexto histórico, los protagonistas y hasta las distintas miradas de una sociedad ante el mismo conflicto. Preguntas que jamás tendrán respuestas, pese a los años que pasaron desde aquella absurda guerra en Malvinas. La versión oficial y relatos que nos muestran lo realmente sucedido. Depende de cada uno qué versión tomar. O fusionarlas para sacar propias conclusiones. Aún hoy, seguimos siendo como los Pichiciegos, a quienes la luz de la linterna les provocaba dolor en los ojos. Solo que nuestra luz es esa historia que, poco a poco, se va formando y que, con el paso de los años, va creciendo y tornándose más verdadera, acercándose a los ojos que cada vez sufren más las heridas.

Autor

Vanina Gerez

Estudiante del Profesorado en Letras. Escritora.

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