Las venas siguen abiertas

Siempre que tengo la oportunidad de leer a Galeano, me encuentro sumergida en un mar de sensaciones que se disparan con cada línea de sus relatos, lo llevadero de sus lecturas y la calidez que transmite en cada una de sus obras. Me atrevo a decir que todxs lxs que alguna vez leímos algún fragmento de él o escuchamos alguna de sus entrevistas, podemos decir que sumamos a nuestras vidas frases, nuevas formas de ver las cosas y hasta preguntas que no nos habíamos hecho hasta entonces.

Voy a destacar cinco frases que, a mi parecer, son de las más lindas y me interpelan de forma directa:

1. “Creo que hay que pelear contra el miedo, que se debe asumir que la vida es peligrosa y que eso es lo bueno que la vida tiene para que no se convierta en un mortal aburrimiento».

2. “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos».

3. “Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias«.

4. “Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores«.

5. “Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen…«

7 grandes frases para recordar al escritor Eduardo Galeano

Como periodista y escritor, Eduardo Galeano es considerado uno de los más influyentes de la izquierda latinoamericana. Fue declarado por los países miembros del Mercosur como el primer Ciudadano Ilustre en 2008, entre varios reconocimientos que logró en su trayectoria. Fue autor de cuarenta y cinco obras, dentro de las cuales se encuentra Las venas abiertas de américa latina, probablemente, su obra más leída, publicada en 1971 con un espíritu de rebeldía, característico de la época, que dificultaba su clasificación. Incluso fue presentada en el concurso de ensayos de Casa de las Américas (Concurso Literario Hispanoamericano de La Habana, Cuba) donde perdió por “no cumplir con algunas de las reglas, que vaya a saber qué dioses exigían”, como declararía en alguna oportunidad el autor. Sin embargo, para el propio Galeano, es un libro que comete el  lindo pecado de la libertad por transgredir las fronteras entre los géneros.

A seis años de su muerte, Editorial Siglo XXI reedita este clásico. Esta nueva versión conmemorativa de la obra, que ya fue traducida a más de veinte idiomas, viene acompañada con viñetas diseñadas especialmente por el dibujante Juan Matías Loiseau (más conocido como Tute) durante la cuarentena que vivimos el año pasado.

​No podemos olvidar que la obra fue precursora  del revisionismo histórico de izquierda, generando el exilio del escritor en Europa y la prohibición de su publicación por parte de las dictaduras del cono sur. A pesar de esta situación, y habiendo sido escrito hace cincuenta años, sigue siendo uno de los ensayos de economía política latinoamericana más importantes y útiles para comprender las complejas relaciones de poder que unen a nuestra patria grande con los intereses de los países centrales.

 “No asistimos en estas tierras a la infancia salvaje del capitalismo, sino a su cruenta decrepitud. El subdesarrollo no es una etapa del desarrollo, es su consecuencia. El subdesarrollo de América Latina proviene del desarrollo ajeno y continúa alimentándolo. Impotente por su función de servidumbre internacional, moribundo desde que nació, el sistema tiene pies de barro. Se postula a sí mismo como destino y quisiera confundirse con la eternidad. Toda memoria es subversiva, porque es diferente, y también todo proyecto de futuro. Se obliga al zombi a comer sin sal: la sal, peligrosa, podría despertarlo. El sistema encuentra su paradigma en la inmutable sociedad de las hormigas, por eso se lleva mal con la historia de los hombres por lo mucho que cambia; y porque en la historia de los hombres cada acto de destrucción encuentra su respuesta tarde o temprano en un acto de creación”.

Así, con este fragmento de Las venas abiertas de América Latina, Tute nos invita a arrojarnos en océanos de café, los mismos por los cuales navegó Galeano al escribir esta obra, que continúa más abierta que nunca. Y, por eso, desde Simbiosis, extendemos esa invitación de lectura.

5 comentarios en «Las venas siguen abiertas»

  1. Liliana Ruth Gaillard

    Me identifico con la primer frase…no quisiera morir en un total aburrimiento…
    Me gustaría que la memoria histórica sea más presente en nuestra vida…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *