La poesía está adelantándose a lo que quizás el mundo sea: Cecilia Pavón

Nace en Mendoza, crece y vive allí hasta los 19 años. Cuenta lo que muchxs sabemos, seamos de donde seamos, la poesía casi siempre se sitúa en Buenos Aires, lugar donde estudia letras y reside desde entonces. No se suelen contar las historias de los pueblos, mea culpa para nosotrxs, poetas. Habla de la sensibilidad, del juego, de la importancia del humor. Pero sobre todo de la sensibilidad. La literatura, ficcional o visceral, es lo que cadx unx puede escribir.  El arte es la respuesta a un trauma. ¿Eso o necesidad? Cree y afirma: escribir es no saber nada. Un poco sostiene la sensación con algunas de las preguntas de esta entrevista, pero igual nos regala tiempo y corazón. 

Dicta talleres de poesía y literatura desde hace más de diez años, traduce obras que le gustan. En alemán, inglés, y portugues. Espera el rayo de la imperfección, escribe poesía. 

Es Co fundadora de la galería y editorial bonaerense de la hermosura: Belleza y Felicidad, un espacio que funcionó como plataforma para la difusión de nuevos artistas y escritores.

Figura de la poesía de los 90, artista visual, y autora de los libros “Un hotel con mi nombre”, “27 poemas con nombre de persona” y “Fantasmas Buenos”, relatos “Pequeño recuento sobre mis faltas” y “Todos los cuadros que tiré ” entre otros, nos confiesa “Cuando una entra en la escritura no sabe bien que está haciendo”.

  • La gran pregunta, ¿Cómo conoce un poeta su destino?

La intensidad de la poesía cuando sos unx lectorx “virgen” e ingenux, sin prejuicio, fue para mí, García Lorca. Me lo leyó mi mamá, a los 7 u 8 años. Era una colección de poemas para niños. En mi casa estaba Romancero Gitano, y lo leía todo el tiempo. Me lo aprendí de memoria.

Después, a los 11 u 12, descubrí un libro de cuentos de Silvina Ocampo, un fascículo de la colección argentina que vendían en los kioscos, de muy buena calidad. Diario de Porfiria Bernal, un cuento que hablaba de una institutriz inglesa que se transforma en gato y se va corriendo por el botánico. Me impresionó lo siniestro de ese cuento y otros de Silvina, es algo que me marcó de chica.

A escribir comencé también a esa edad. Tenía un cuaderno: en una mitad, a la hora de leer, copiaba lo que más me gustaba, y a la vez, en la otra mitad escribía. Tipo diario, citas. 

Para mi escribir es nunca saber nada, voy a intentar hacer algo pero no sé.

No se si mañana voy a seguir pensando lo mismo, voy a seguir queriendo lo mismo. Inventarse todo el tiempo que es un poema. La sensibilidad. Responder que es un poema.

También lo que unx poeta dice no tiene nada que ver con lo que hace. Cuando unx entra en la escritura no sabe bien que está haciendo. Cualquier explicación es parcial.

  • La eterna búsqueda y la misma pregunta ¿Que es un poeta?

La poesía puede estar en cualquier lado, me parece super interesante en los talleres. El mejor poema puede salir de un lugar completamente inesperado. Salir del círculo de expertos, profesionales, conservadores. Lo bueno de la poesía es que cualquiera puede llegar a escribir un poema. No hace falta estudiar en la facultad, tener un título, o estar en un círculo de escritores. Cada unx construye su poesía, su manera de mostrarla, sus propias redes. 

Es solo una cuestión de paciencia, de querer y de encontrar un camino pero si, cualquiera puede escribir y eso es lo genial de la literatura y la poesía, es y está absolutamente abierto para que no solo los POETAS o ESCRITORES escriban. Para mi escribir es lo más genial y divertido que existe en la vida. A veces pienso, si fuera millonaria, nada se paga con escribir. Hacer un viaje, tomarme cuatro aviones a Europa, nada se compara en poder sentarte en un cafecito con un cuaderno y sentir que creaste ese espacio que es un poema, guau. Por ahí malísimo, porque el momento es el que vos pasaste. Nadie sabe lo que es bueno o malo. Ni siquiera de los grandes publicados, ni los ganadores de un premio Nobel, nadie sabe quién quedará en la historia o será olvidado. Todo es tan relativo. Nadie sabe. Son sistemas tan chicos que uno cree que es alguien sacando un libro.

Y ese momento tuyo, de vos con tu hoja, con tu lapicera, mirando la pagina, decís: guau me encanto esto, jugué con esta frase: no se compara con nada.

Cualquiera puede escribir.  Después está lo profesional, lxs que venden libros, lxs invitan a congresos… no creo en lo profesional. Cualquiera puede escribir y puede pasar. Todo eso puede pasar, pero no es la base de la literatura. La base de la literatura y de la poesía es la magia de ese momento en que estás solx con esa página.

Cecilia estudió en la facultad de letras en el año 92’. Empezó a estudiar letras porque le gustaba escribir. Mucha gente estudia letras por eso, afirma. Ahí comenzó a extender sus redes y relacionarse con otrxs poetas, sumergirse en lecturas, comenzar a publicar en revistas, salir con gente que también escribía. Sostiene que fue muy importante conocer ese mundo de la poesía, que en su ciudad natal, era casi inexistente. Su primer texto fue publicado en el año 96’, en la revista “nunca nunca quisiera irme a casa” de Gabriela Bejeran, una poeta argentina. En esa época la mayoría de las editoriales eran manejadas por poetas, nos cuenta. Tuvo varias publicaciones más en diferentes revistas de poesía. Su primer libro lo publica en 2001. 

“Me influye un montón además de lo que leía, conocer a otrxs poetas. Y sigue siendo así, estar en contacto con personas que escriben”.

  • Dar talleres de literatura y poesia. 

Daba y dejaba de dar. Comencé a formarlo parte de mi vida, rutina y cotidianidad hace diez años. Compartir mi mundo, mis lecturas, esa es la base del taller. Muy abierto, muy abierto, muy caótico, no hay algo que enseñar, sino armar una red de lecturas de opiniones, de conversaciones. Una gran conversación. 

En el covid empecé a darlo online, y ya no quiero volver  a la presencialidad. Se juntó gente de todas partes del mundo, y de todo el país. No quiero dividir. Quiero que todo el mundo se mezcle. Gente de Rafaela, Mendoza, México y Estados Unidos, todas en el mismo grupo. Es escuchar miradas y cosas diferentes. Y además, políticamente necesitamos descentralizar el país de Buenos Aires. Me vine a vivir en los años 90 cuando no había internet. A veces la vida de provincia y pueblo es horrible, pero si no hacemos algo para que empiecen a pasar cosas en todo el país vamos a estar siempre en Buenos Aires.

Las voces distintas, el gusto del español chileno. Chileno mezclado con alguien de Mendoza, Rafaela.

Algo que hago en el taller y es super interesante, la gente se conoce a través de algo que es la poesía, que no se parece a conocerse a través de nada. Esa es mi experiencia a través de diez años de taller. Lo único bueno de la presencialidad es que se hacían más amigos. Me encuentro con gente que vino hace cinco o seis años y me dice “mis mejores amigos los hice en tu taller”. Eso para mi es lo más.

“La poesía es eso, en la poesía conoces a alguien de una manera en la que no la conoces de ninguna otra forma.”

Tenes una libertad de ser alguien que no sos quien sos en la sociedad. En la vida real a tenes un rol. En la poesía o literatura, es un yo transitorio, inventado, exagerado. Podes ser quien no podes ser en la escuela, el laburo, en las estructuras. Para mi eso es lo más genial en la poesía.

En mis talleres por eso lo hacemos sin cámara. Solo voz. Y la gente se conoce solo por los poemas y por la voz. Durante dos años nunca le vi la cara a personas que pasaron por el taller. Después hacemos eventos, lecturas, y a quienes están acá los conozco, pero a personas de otros países nunca les vi la cara. No se las quiero ver, quiero seguir leyendo sus poemas y enterarme de sus historias por poemas. Toda la información que te da eso.

La presencialidad, como te vestis, la ropa, el peinado, las marcas, una cuestión social, alimenta el prejuicio.

  • ¿Como nace la oficina central de poesía?

Se da en microcentro. En diciembre 2019 había alquilado un lugar, daba taller presencial en mi casa, y en un momento, mi hijo adolescente empezó la secundaria y tenía la casa re tomada. Tres o cuatro veces por semana con gente, alquile un lugar. Y ahí en la puerta, pegamos “oficina central de poesía, microcentro”. Me la ploteo un amigo. Me lo regaló el. Mi novio me ofreció un site, un dominio que compro y no usaba, ese faxi.info. “¿Lo queres?”, “dale buenísimo”. Entonces se me ocurrió una cosa, cada vez que terminamos un taller, actualmente tengo 4, votamos anónimamente entre todos qué texto nos gustó más y así los voy subiendo. Son textos elegidos de y por la misma gente que viene al taller. Tengo una parte de traducciones donde saco libros en pdf. Hago cosas que a mi me gustan, que leo y me interesan, que me parece que dan para un libro. 

El “objetivo” es hacer circular los textos de una forma fácil, donde cada uno publique y pueda poner el link en sus redes sociales, mandar a amigos, es más como un fachur.

  • La poesía en los 90, y la poesía del futuro

Cuando tenía Belleza y Felicidad en fanzines, con libritos en fotocopias, casi no había editoriales, realmente cambió un montón el panorama. Cada vez más gente escribe, en argentina es un fenómeno muy importante la cantidad de gente que lee-escribe y de librerías que hay. Por eso me encanta vivir acá. Y creo que sí. Es tan genial escribir que ojalá todo el mundo escriba. Creo que eso es lo que pasó. Mucha gente empezó a dar talleres y se empezaron a armar más. Antes los talleres, (yo iba de chica en los 90), eran más profesionales, más clínicas, tipo uy, vas a ir a un taller. Y ahora creo que los talleres se volvieron una cuestión más cotidiana, más de experimento, no tengo que tener un libro terminado y ser el genio de la poesía. Por eso es mejor, nunca hay que creer que uno tiene que tener la gran obra. Hay que jugar con la poesía y por ahí aparece algo interesante, no se, mucha más gente participa de la escritura.

Cuando yo tenía 20 años en los noventa era muy todo pasa en Buenos Aires. Y ahora no es tanto así. Además está bueno. Y de leer otras cosas, porque al final siempre leemos poemas que pasan en la Calle Corrientes. 

Al final uno tiene ese prejuicio también. Yo nunca puse Mendoza tampoco. Es más glamoroso Buenos Aires. Estamos condenados a Palermo, Avenida Libertador.

En los últimos tiempos se lee  se publican muchas más mujeres cuando yo tenía tu edad, agarrabas un libro y tenias nueve hombres y una mujer. Máximo dos. A las mujeres se les permitía entrar en la literatura cuando escribían parecido a los hombres. No había lugar cuando había literaturas propias de las mujeres. Así hacian a los hombres expertos. Esta idea de los hombres expertos. Esto fue un gran cambio, era muy difícil para las mujeres. Y siempre los que elegian eran hombres, esta si y esta no. Y en la cultura, igual falta también solidaridad, sororidad, faltan mujeres que le den espacio a otras mujeres, pero eso ya cambió, cuando era chica era re difícil.

Si alguien hace una antología de poesía ahora y la mayoría son hombres, no se publica. Antes en la poesía de los 90 había ocho hombres. Eso es algo que cambió mucho. Mujeres, disidencias, trans, eso, todo lo que no sea heteropatriarcal, darle lugar a eso. Hasta hace muy poco toda la cultura y todo el arte era en función a heteropatriarcal y toda la sociedad en gran medida sigue siendo. Hay un montón de lugares donde no cambio todo.

“La poesía está adelantándose a lo que quizás la sociedad sea.”

Con humor e inteligencia se abre a lo visceral de las situaciones más violentas, crítica y  muestra lo que queda después de eso. Genera imágenes de lo más cotidianas y cálidas en una ciudad que devora turistas. Abre interrogantes y nos muestra las ínfimas posibilidades de jugar y vivir, vivir y jugar escribiendo.

  • ¿Que representa en tu vida la sensibilidad?

No se por que esta visto como algo malo, en este mundo o cultura que habitamos de descontrol. Poder dejarse llevar, encontrar la sensibilidad es algo maravilloso. Hay muchas palabras asociadas a sensibilidad, vulnerabilidad, pasión. Me gusta pensarlo como pasión. La literatura y la poesía tiene que ver con eso, si unx escribe desde la sensibilidad o la pasión, nunca puede estar mal un poema. En el fondo está tratando de hacer algo con esa realidad que es tu sensibilidad. Que es lo más real. Es un camino que es difícil de encontrarse ahí, porque a la vez cuando se escribe desde ese lugar, desde mostrarse vulnerable, podes sufrir o tener incertidumbre, si eso es algo, si es un poema o lo que sea. Es más incierto ese camino, que el de la especulación, la razón y los objetivos.

“Todo el arte tiene que ver con la sensibilidad, sin sensibilidad no hay arte.

La poesía tiene que ver con eso y con dejarse llevar, se considera negativa porque es un lugar donde no hay control, te dejas llevar. Lo contrario sería la represión. Reprimir el llanto, la euforia. La poesía es catártica. Se dice que es mala la catarsis. También es un motor del arte. Era para los griegos, el fin de la tragedia griega. Esa obra, la palabra.

La sensibilidad tiene que ver con la catarsis. La poesía tiene que ver con la catarsis.

  • En tu obra, ¿juega más la catarsis o la ficción?

No creo mucho en que yo escriba desde la ficción. Escribo más desde la catarsis. Creo que está mal dicha la palabra catarsis. Pero es más buscar un estado emocional o mental que esté cercano a la verdad. Porque tampoco la verdad existe. Me refiero a mi verdad, a la del mundo y a la del arte conjugadas.

También creo que siempre que escribo estoy tratando de definir la poesía. Y creo que todxs quienes escriben la intentan definir cada vez que escriben un poema. Cada poema es una definición de poesía: eso enseño en mis talleres, cada poema es un laboratorio de escritura donde estamos explorando un camino que no sabemos hacia dónde va a ir. Pero ese camino del poema es el camino de la vida. 

Si soluciono algo en un poema, si invento algo en un poema, mi vida cambia, mi vida mejora. No solo quiero ser poeta y publicar un libro, sino ensayar distintas ideas y funciones sobre la misma para vivir. Eso no se si es ficción.

En Fantasmas Buenos, hay poemas de momentos terribles de mi vida. Más ficción, el poema permite relatar todo. Al volverlo poema, todo también se vuelve un chiste, todos nos volvemos payasos, dejamos el drama. Y no sé si eso es ficción. No la ficción de inventar algo de la nada, no existe ese dios creador que de la nada crea algo, o al menos no me representa. Creo en trabajar desde la subjetividad como un elemento de creación. Exagerando emociones o usando esa sensibilidad para exagerar. Pero siempre salen de un lugar vivencial, o imaginado. También lo imaginado es vivencial. Visceral.

Siempre sabiendo que todo es transitorio. Que eso es una foto de tu estado mental emocional en el momento. Que vas a ser otra mañana. Sacar una foto de ese yo porque ese yo no va a volver a existir más. Relativizar. Por eso para mi el humor es reimportante. Hay que relativizar y reírse de las cosas, porque la poesía sirve y en relación con la sensibilidad, al principio sirve para sobrevivir. Para seguir viviendo. La sensibilidad es y te puede también paralizar. El tema es cómo haces para seguir viviendo sin sufrir. En el fondo es eso, sino para qué escribimos. ¿Para ser famosos, para publicar un libro? Yo escribo para intentar entender más mi vida. O la vida. Para entender.

Lo nuevo en la literatura, antes la sensibilidad estaba como mal vista, y hoy lxs escritorxs del futuro tienen que ver con poder dejarse guiar por la sensibilidad. También para estar más cerca del otrx. Al conocer desde un lugar poético esa sensibilidad del que tenes al lado podes imaginarte mejor como es unirse con otrx.

Un ejemplo de la sensibilidad: Eileen Myles. Ella escribe así.

  • La poesia, ¿respuesta o necesidad?

Viendo respuesta como intentar entender nuestra vulnerabilidad  y necesidad, algo que no podes evitar, lo racional de pensarlo como una respuesta. Pero es algo muy subjetivo.

Me parece re difícil de contestar. Te diría algo mejor, que me resulta más fácil. Para mí la poesía es juego. No se si respuesta o necesidad. Decirle necesidad es darle un peso muy grande que no quiero, porque también siento que si tiene tanta importancia, después se vuelve muy solemne todo, y no creo en lo necesario. Creo en lo superfluo. Siempre que hay cosas necesarias después están también los curas, los maestros, los presidentes. Que no dicen que es lo necesario y para mí la poesía se tiene que salir de ese lugar, porque sino es un dogma. Necesario me suena a dogma, y para mí ahí está la religión.

Prefiero pensar en juego. Es un chiste, un juego.

No soy de ninguna religión, soy atea. Pero me podes vincular con el budismo. Todo es transitorio, todo es ilusión.  Todo es medio  un chiste. Las otras palabras me resultan muy cristianas. Te cambio respuesta y necesidad por juego. Sin dejar de lado la sensibilidad. Nunca. Jugar con la propia sensibilidad es una manera también de abrirse a las emociones. La sensibilidad a las emociones son siempre inciertas:  juguetonas o no. El amor es siempre no saber qué va a pasar, seducción. La sensibilidad es aventurera. Juega, se mueve, está en movimiento, no está quieta.

  • Ante una violencia muy constante, ¿perdemos la sensibilidad?

A la hora de escribir, a la hora de la vida. Creo que sí, que es una lucha. Los traumas: trauma es otra palabra que llega a esta entrevista y también tiene que ver con la poesía. Me parece que si, en general supervivencia, juego, chiste y humor tiene que ver con poder safar de la violencia, de los traumas, pero creo que el arte en general es una respuesta al trauma, que todxs tenemos en la infancia, o en cualquier momento de la vida, vivimos como rodeadxs y violentadxs por el sistema, por la falta de plata, por el género, por ser mujer o, por ser pobre, por todo. El arte es responder a esos traumas desde un lugar, para contestar.

Ahí seria respuesta la poesía. Hacer algo frente a lo que pasa. En ese sentido, responder a esa violencia. Pero de todo lo que te digo no estoy muy segura.

  • ¿Cual de todos tus libros es tu favorito?

Justo Fantasmas Buenos, porque ese me gusta mucho, amo a Editorial Overol, es chilena, de dos poetas, que empezaron muy independientes y tienen mucha sensibilidad para editar. Ese libro, fusiona “La crítica del arte” con “¿Existe el amor a los animales?” , mi primera y última obra. Son dos de los que más me gustaron, y fueron de mucha intensidad, momentos duros de poner muchas cosas difíciles que viví en una transición hacia intentar construir algo mejor en mi vida. Lo quiero porque siento eso, cuando la estas pasando re mal podes escribir un poema también, y hay una mínima luz, y por ahí esa luz se agranda se agranda y safas. Ver el poema como el principio para ver una luz, algo así.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *