Keith: el cielo es el límite


Keith es una película independiente del año 2008, dirigida por Todd Kessler y protagonizada por Jesse McCartney y Elisabeth Harnois. Se basa en un cuento corto del autor Ron Carlson y puede encontrarse, por suerte, en YouTube.

Trabaja el estereotipo de la alumna perfecta (Natalie) en Estados Unidos: privilegiada, con buenas notas, popular, buen grupo de amigos, futuro prominente. Sin embargo, ¿qué hay detrás de todo ese espejismo? Una adolescente insegura, motivada por los deseos frustrados paternales y la necesidad de ser el centro de atención para llevar a un segundo plano las cosas que le están ocurriendo.

¿Qué le ocurre? Simplemente, el hecho de que no sabe qué quiere para su vida. Del otro lado tenemos a un co-protagonista (Keith) que no busca redención, pero que no puede evitar envidiar todo aquello de lo que carece.

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No puedo develar más sin spoilear el hincapié necesario de esta película. Hay una cuestión profunda detrás de la trama y es el hecho de que un día podemos estar y al siguiente no. Siempre queremos un poco más de tiempo, siempre. Pero, ¿qué hacemos con el tiempo que nos queda?

Keith nos plantea esas cuestiones. ¿Qué sombras nos persiguen? ¿Las trabajamos? ¿Hablamos sobre lo que nos pasa o lo evitamos porque tenemos miedo de quienes nos puedan escuchar? Y lo más importante, ¿quién nos escucha?

Keith siempre me pareció una película maravillosa, atravesada por el dolor. Es una historia de amor adolescente que no se centra solamente en un romance, busca llegar a más. Los planos son cortos, no se abusa de los diálogos porque notoriamente está dirigida a un público de cierta edad. Y la banda sonora está a cargo de Tree Adams. Subrayo el tema inicial y principal: “Open Road” puede encontrarse en Spotify y recomiendo escucharlo con los ojos cerrados.

Es fácil conectar con Natalie y con Keith, con sus miedos y sus desaciertos (que son muchos), y también con su amor, primero envuelto en una neblina, y después cargado de intensidad. La pregunta que nos surge, entonces, y que creo que tenemos que hacernos va más allá de aquello que queremos. Es, nada más ni nada menos, que a qué le tememos. ¿Estamos preparados para responderlo?

Mirá el tráiler:

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