Keep Talking: Un cine que reflexiona

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¿A cuántas experiencias comunicacionales nos sometemos por día?

La respuesta es simple: a miles. Somos seres mecánicos en sociedad. Respondemos mensajes de forma instantánea sin reflexionar siquiera sobre lo que estamos enviando. Sonreímos en las calles ante hacer oídos sordos a lo que una señora nos dijo en el tren o preferimos soltar una maldición en vez de argumentar nuestras ideas cuando estamos en contradicción con otro. En definitiva, se nos muere adentro el lado más social del hombre. Se nos muere la comunicación entre nosotros.

Comunicarse no es propio de la raza humana sino que, por el contrario, todos los animales se comunican con los de su especie. Es un poco etnocentrista creer que el lenguaje es simplemente meras palabras que escupe nuestra boca y pensar que no trasmitimos con el cuerpo, con la escritura, la música o el cine…

Desde que miré el cortometraje Keep Talking, del artista independiente Tomás Musto, un par de cuestiones no dejaron de dar vueltas en mi cabeza. Cuando hablamos de experiencias comunicacionales nos referimos a piezas que nos traten de trasmitir algo cuando entramos en contacto con ellas. Una publicidad, un show de tv o incluso un podcast. Los cortometrajes, en el mundo del cine, siempre se presentaron como una revolución de la industria comercial fílmica bajo el objetivo de mover al espectador, y este no fue la excepción.

El cortometraje se inspira, justamente, en la canción “Keep Talking” de la banda Pink Floyd. Las escenas muestran en simultaneo dos historias de vida diferentes. Se ve reflejado un contraste entre dos mundos que se presentan como opuestos ante un mismo foco cinematográfico. Por un lado, la historia de un joven que no puede comunicarse y expresarse, lo que vuelve su vida más sombría y dramática. Y por el otro lado, el relato de una mujer que al poder decir todo lo que siente, torna su vida más relajada y amena.

Tanto las paletas de colores, como la música, guían de una forma casi directa todo el corto que, tan solo en dos minutos y medio, deja una reflexión en el tintero de nuestras mentes. ¿Qué cosas decimos y cuales callamos?

Las obras de este autor, estudiante de cine y amante del arte, se inspiran en frases y personajes. La búsqueda eterna de cómo crear un personaje que conecte y trasmita. Así es que cuando vemos el corto nos podemos sentir representados con cualquiera de los dos polos que se nos presentan en pantalla. La construcción del lugar inspirada en una canción y el trabajo en colaboración con su compañero, Nicolás Ríos.

 

“Todo lo que necesitamos hacer es asegurarnos de seguir hablando”, nos advierte el corto apenas comienza, que aún siendo la música el único sonido que presenta, y siendo muda toda la actuación de los personajes, nos demuestra que lo que comunica no solo es un lenguaje meramente verbal con el origen en el palabrerío.

El cine como medio de comunicación y la música como trasporte del lenguaje. Las obras de un autor que utiliza la imagen para crear puentes y para comunicar. Una experiencia comunicacional que te invita a pasar y quedarte un rato reflexionando sobre la importancia de escucharnos y, más importante aún, expresarnos a tiempo.

Todo el material del autor Tomás Musto se puede visualizar a tráves de su página personal de Instagram

Autor

Delfina Agüeira

Estudiante de Licenciatura en Comunicación Social.

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