JAZ EL MUSICAL: el temor de enfrentar nuestros sueños

El silencio impera. No se escucha absolutamente nada, ni siquiera las voces de las chicas que trabajan infinidades de horas junto al teléfono intentándoles vender un servicio a sus posibles clientes. Pero, en su oficina, que está a muy pocos metros de ese bullicio que estresaría a cualquiera que lo escuchara algunos minutos, solo están sus papeles, sus pensamientos y su computadora. Esa notebook, en la que pasa horas escribiendo en esas hojas imaginarias, haciendo lo que más le apasiona pero que nadie lo sabe, como si fuera un secreto prohibido que lo avergüenza y que no sabe cómo abordarlo.

Facundo Cicciú interpreto el 31 de mayo por última vez a Lucas, un joven que debió postergar sus sueños por no saber cómo enfrentar a su viejo y darle una respuesta negativa a los sueños que su padre había generado en él. Fue como una imposición familiar que nunca cuestionó en voz alta pero que sí lo hacía frente al monitor a la hora de escribir una historia que había diseñado en su cabeza.

En word las cosas eran distintas. Pese a existir el miedo y el temor que enfrentaba Jaz, el personaje que él había imaginado, la valentía y la pasión que sentía cuando realizaba lo que más le gustaba eran más fuerte. No existían obstáculos que frenaran su decisión, ni siquiera la desilusión de sus padres que habían pensado una vida totalmente distinta para ella. Así como le pasaba a él, y como le ocurre a miles de jóvenes a la hora de tomar decisiones propias que, en la mayoría de los casos, son diferentes a la de nuestro núcleo familiar. Pero su coraje traspasará la pantalla, cuando Jazmín, el personaje interpretado por Ludmila Piovano y de similitudes enormes con la protagonista de su historia, llegue a la empresa de su padre, que él mismo supervisa.

Con músicos en vivo y bajo la dirección de Daniel Díaz, el Teatro La Mueca se convirtió en un lugar donde cientos de adolescentes, y no tanto, se citaron juntos a sus viejos y amigos, para disfrutar de una obra en la que todos alguna vez nos sentimos identificados porque en algún momento fuimos jóvenes y debimos enfrentar, en lo que a mí respecta, uno de los momentos más duros de la vida: que es conocerse y enfrentar lo que uno es. Como si estuvieras completamente desnudo ante el mundo.

La obra por ahora no confirmó una segunda temporada, ni un retorno cercano, pero qué lindo sería que entre medio de las risas que propone y genera, la obra se vuelva a concretar en el próximo tiempo para todo el público que aún no pudo disfrutarla.

Autor

Matías Sánchez

Periodista. Co-fundador de Simbiosis Cultural.

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