Inés: encontrarse en el amor de los otros

Las preguntas son disparadoras de verdades, tan confusas e intrincadas como pueden aparecerse. Las preguntas descolocan, advierten y movilizan. Apuntan al recuerdo. “¿Quién sos?” es lo que escucha Inés, en la voz extraña que le habla a través del teléfono, justo en el medio de su interpretación en una escena de La Voz Humana, de Jean Cocteau.  ¿Quién sos? se repetirá en su cabeza durante días y noches, y será el punto de partida de un repaso por su historia, la razón por la que abandona su rol protagónico en la mítica obra y decide crear otra, esta vez, un relato autobiográfico que funcione de puente hacia las respuestas que busca.

Así comienza Inés, puesta en escena que lleva el nombre de su protagonista, escrita y dirigida por Julio Chávez y Camila Mansilla. Quien sale a escena es Mabel Salerno, en la piel de una Inés fresca, por momentos aniñada, que le habla directamente al público y da la bienvenida a lo que, poco a poco, se revela como un conjunto de memorias precisas sobre la historia de sus padres. Su narración teje algo más que el retrato del amor (y del desamor), porque es la herramienta que encuentra para contestar a ese interrogante que le devolvió el teléfono algunos años atrás.

Para materializar los recuerdos, Chela Cardalda y Luis Canduci se sientan a un lado, toman helado juntos al borde de la cama, en una personificación dulce de Esther y Nicolás, los actores a los que Inés recurre para que interpreten a sus propios padres, Flora y José. Con su ayuda los eventos se van hilvanando, exhibiendo los aspectos más complejos de la cotidianeidad y la vida compartida en líneas simples, pero filosas. Gestos suaves, pero significativos.

El escenario es sencillo. Está cubierto únicamente con los elementos necesarios: una cama, un sillón, dos sillas, una mesa de luz sobre la que descansa un platito con un espiral anti mosquitos, y el temido pero vital teléfono. Inés no necesita nada más para reproducir vívidamente esos recuerdos claves, de los que la misma protagonista acaba siendo testigo silenciosa, y que ponen sobre la mesa cuestiones habitualmente tabúes; ni más ni menos, cómo son percibidos la sexualidad y el amor en la ancianidad.

Inés es una obra dentro de una obra. Un conjunto de conversas que se articulan en el medio (o como fin) de una búsqueda identitaria. ¿Quién sos? no suena igual para todos, y lo que a simple vista puede ser la imagen del recuerdo de otro, tiene la fuerza para acabar siendo la respuesta a las preguntas de uno.

 

 

Las funciones se realizan viernes y sábados en El Camarín de las Musas.

 

 

 

Autor

Lucila Acciarressi

Redactora y estudiante de Licenciatura en Comunicación Audiovisual.

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