‘Fútbol argentino’, de Osvaldo Bayer

Título: Fútbol argentino

Autor: Osvaldo Bayer

Editorial: Página/12

Páginas: 143

Género: Ensayo

 

Fútbol argentino no pretende ser la historiografía del deporte que la sociedad argentina considera nacional (disculpándose con el pato), ni una crónica sobre equipos, jugadores y/o hinchadas. Claramente, es esa imposibilidad de encasillarlo de forma unívoca lo que define a este libro dado que, en él, confluyen todas las vertientes profesionales de su autor: historiador, periodista y guionista cinematográfico. Así, el argentino Osvaldo Bayer nos invita a mirar más allá de los sucesivos partidos de fútbol que tienen lugar cada fin de semana, haciendo un repaso por la ¿evolución? del fútbol en relación con la propia historia argentina, citando en primera persona las voces de sus distintos protagonistas, recordando momentos de gloria y también de sufrimiento, y presentándonos, a la vez, la totalidad de su investigación convertida en guión cinematográfico para la película homónima a su libro, estrenada en la gran pantalla en el año 1990.

Una pasión de inocente apariencia que se desarrolla en un campo de juego que escenifica, nada más y nada menos, que la vida cotidiana. Así define el experimentado Osvaldo Soriano, en su prólogo, al protagonista del libro que nos convoca, definición reafirmada por el propio Osvaldo Bayer al final de su ensayo, sentenciando que el fútbol argentino es la humanidad dentro de un pequeño cosmos con forma de cuadrilátero verde. Ahora bien, ¿qué hay dentro de ese microcosmos? Sí, pelotas y camisetas, equipos e hinchadas, tarjetas y campeonatos; pero, también, un origen inglés, nombres de clubes y colores elegidos para sus banderas que reflejan las ansias de libertad y revolución, payadores entonando canciones de cancha, sindicatos y huelgas llevadas a cabo dentro y fuera del campo de juego, y un espectáculo que busca divertir al pueblo, a la vez que representa su propia historia nacional.

Fútbol argentino admite múltiples lectores. Por un lado, tendremos a aquel aficionado al deporte que recorrerá las páginas con cierto sesgo emotivo al recordar célebres figuras, goles y campeonatos de antaño; y, por otro, a quien descubrirá en este guión datos que le eran desconocidos: la elección del celeste y blanco para la camiseta de Racing en el afán de diferenciar el fútbol argentino del inglés, o el rojo revolucionario que acompañaba visualmente el nombre elegido por Independiente; la ideología socialista del Club Mártires de Chicago, antecedente de Argentinos Juniors, o la utopía representada por El Porvenir. Encontraremos, asimismo, episodios negros del fútbol argentino, como la tragedia en cancha de River que dejó centenares de muertos el día del clásico con Boca, y capítulos fatídicos de la historia argentina, como las sucesivas dictaduras militares del siglo XX.

En su faceta de historiador, Bayer nos presenta hechos fácticos que se vieron reflejados en el ámbito futbolístico. Es el caso del auge del fascismo y las olas migratorias que poblaron, no solo las distintas ciudades con nuevos habitantes, sino los equipos de fútbol con jugadores de las más diversas nacionalidades. O bien la crisis económica, política y social argentina que se trasladó a los clubes de fútbol y a los campeonatos nacionales y mundiales, en los que la corrupción empezó a ser un factor determinante en el juego. Porque no todo es alegría y euforia en este deporte, más aún cuando hablamos de partidos que se desarrollan a la par de protestas en las calles, o resultados que buscan ocultar personas desaparecidas. ¿Podemos hablar, entonces, de evolución? Diríamos, en realidad, que se trata de un proceso de cambio que va desde los partidos jugados por los trabajadores portuarios durante sus momentos de descanso con fines ociosos, a la industria que, en la actualidad, mueve millones de dólares.

Fútbol argentino se retrotrae a la gestación de dicho deporte, allá cuando se acuñaron los términos ingleses de offside, penalty y córner, cuando un pase millonario rondaba los treinta y cinco mil pesos argentinos, y las camisetas no tenían ni números, ni publicidad. Desde allí, avanza a paso firme hasta 1986, año que el autor marca como fin de una época e inicio del negocio que conocemos en la actualidad, y a partir del cual la historia se repite una y otra vez: la historia nacional, la historia universal, la historia futbolística. Es que siempre estamos reflejados ahí, en esos veintidós jugadores corriendo detrás de una pelota dentro de un cuadrilátero lleno de césped y billetes verdes. Si nuestro equipo gana, nos olvidamos por un rato de las frustraciones, pero solo por un rato, mientras la alegría se mantenga y nada nos haga “llorar como mujeres”, no vaya a ser cosa de que a jugadores e hinchas se nos atribuya falta de masculinidad, aún cuando las mujeres formemos parte del conjunto (porque claro, recluidas de la sociedad, recluidas del fútbol, está claro). Fútbol, ese espectáculo cotidiano que nos rodea de espejos que distorsionan la imagen. Pero, cuidado, allá en el fondo, lejos de los estadios monumentales, de los contratos millonarios, de los hinchas gritando con euforia, la imagen sigue siendo una, la nuestra, porque la distorsión engaña a la mirada, pero la esencia sigue intacta, siempre.

Autor

Vanina Gerez

Estudiante del Profesorado en Letras. Escritora.

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