El plan de la mariposa: el vuelo de un colectivo artístico, de norte a sur

Esta semana tuvimos la oportunidad de charlar con lxs integrantes de El plan de la mariposa, una de las bandas del país con más repercusión y vuelo de los últimos años. Un grupo que tiene una energía muy linda que se transmite en cada uno de sus temas, shows y, últimamente, también por medio de las plataformas digitales en las que rankean con su último material de streaming, Enlace en estado vivo, con más de setenta mil reproducciones en las últimas semanas.

«Estábamos re manija de poder sacarlo, ya que es algo que queda ahí para compartir y nos parece súper importante tenerlo. Lo hicimos con mucho amor y arte. Cuenta con esculturas de Luis Ropero y Santi, nuestro hermano. Nos gusta cómo nos vemos en esta última producción. Estamos súper agradecidos con la cantidad de personas que nos ayudaron para que se haga realidad» , cuenta Sebastián Andersen en relación al demo doble que presentaron  hace menos de un mes.

Y agrega: «Producir en este contexto no nos resulta tan distinto a como lo hacíamos antes de la pandemia. Siempre tuvimos un formato de mucha autogestión. Lo que sí extrañamos mucho es tocar en vivo, los pogos en los recitales, salir y recibir abrazos en las giras. Eso se extraña fuerte».

Cuando les preguntan qué es el Plan para ustedes, ¿qué es lo primero que se les viene a la mente?

«El plan es nuestra vida. Un sueño que se nos presentó, una posibilidad, algo que nos abordó por sorpresa y tomó nuestras vidas. Encontramos en la banda una forma de canalizar nuestra energía en el arte, de poder organizar nuestra vida alrededor del hecho creativo, con muchas aristas y complejidades. Con momentos de mucho esfuerzo y mucho disfrute, un camino de aprendizaje constante. Eso es el plan para nosotros«.

¿Tienen roles determinados en la banda o cada uno va tomando la posta en momentos distintos?

«Tenemos, en principio, los roles que tenemos en el escenario, con algún que otro cambio de instrumento. Con el tiempo eso se fue profundizando de mejor manera. Tratamos de encontrar la plenitud y mostrarle al otro a dónde queremos estar, y también tratar de ver el otro en dónde quiere estar. Buscamos un equilibro que nos dé a cada uno un lugar de plenitud. Esto es un norte o sur a seguir, un ideal. Lo mismo para todo el grupo de trabajo que está alrededor, además de los que subimos al escenario. Eso es algo que me alucina y me encanta de este trabajo. La gran familia que somos«.

Yendo un poco atrás en el tiempo, ¿de qué trataba el festival Isoca que organizaron en dos oportunidades?

«La idea surgió a raíz de nuestra participación en el festival de unos amigos, que se llamaba Un mundo feliz. También se dio que estuvimos dos años seguidos de gira por Europa y allí tuvimos varias experiencias más. Nos gustaron algunos modos de hacer festivales y empezamos a contactarnos con distintas bandas. Sumamos talleres, nos dimos cuenta que a la gente les encantaba esa opción. La conjunción de las bandas, los talleres y la gente que se queda a dormir en el festival daban como resultado que se tejan nuevas redes y vínculos entre personas que no se conocían. Personas con deseos de hacer algún aporte para mejorar el entorno en que vivimos y aprender cosas que nos enseñen  a vivir mejor y a tener una vida más plena. Nos encanta pensar que se generan esas redes y que sigan más allá del festival en sí. Nos encantaría poder volver a hacerlo«.

“El riesgo” es su video más visto en YOUTUBE.  ¿Les gusta que sea ese tema?

«Es un tema que nos gusta mucho, lo sentimos muy especial y nos pone de buen humor tocarlo. Está muy bueno que llegue a tanta gente, les estamos muy agradecidos. Nos llevó a salir de gira, a conocer lugares nuevos. Si es así, está bien que sea así. Es filosofía de vida en un punto«.

¿Cómo fue la experiencia de Demos en aislamiento?

«Nos gustó mucho, un desafío interesante y divertido en un momento donde no podíamos salir ni hacer muchas cosas. A nosotros nos hizo muy bien encontrarnos haciendo canciones desde un nuevo lugar, teniendo que resolver en el momento y conectados con las personas que nos iban tirando letra bajo algún tópico. No nos resultó tan difícil desde el lado de hilar las ideas y letras que nos decían con lo que nos parecía que quedaba bueno, pero fue intenso. Más que nada el día siete y ocho, donde ya hacía varios días que repetíamos esa secuencia, y quedaban varios días para llegar a los doce días. Fue muy lindo hacerlo, poder terminarlo y que quede ahí, como  una fotografía de ese momento«.

Siendo una banda con predominancia masculina, ¿qué piensan y qué lugar le dan al rol de empoderamiento de las mujeres?

«Fuimos criados por una madre muy libre, muy empoderada. Con mucha decisión y mucha influencia en nuestra vida.  Ese fue el clima de nuestra familia y la forma en que nos educaron nuestra mamá, abuelas, tías. Creemos que este empoderamiento, que ahora por suerte florece, tiene anclajes en el pasado muy fuertes y viene tomando carrera desde hace tiempo. En nuestra familia siempre estuvo presente. Para nosotros la igualdad dentro de las diferencias que la naturaleza propone es clave para poder vivir en armonía. Nos encanta tocar con nuestra hermana, compartimos muchos momentos y situaciones. Ella nos protege y nosotros la protegemos a ella. Es parte del recorrido y del formato que El plan de la mariposa tiene sin que nadie lo haya decidido, sino que se dio así. Por alguna razón somos cinco hermanos de los cuales una es una mujer, y hay ahí algo hermoso que es que por suerte hay una mujer«.

Con la pandemia tuvieron que reinventarse. ¿A qué se refieren cuando hablan de que la música hoy tiene que ser más protagonista que nunca?

«Sentimos que hubo que aprender a hacer un montón de cosas. En ese viaje tuvimos presentaciones de discos a través de internet, grabaciones en vivo sin público, y la música es más protagonista, a diferencia de las presentaciones en público donde se salta, se agita y se hace pogo, que es alucinante; esa energía se lleva una parte de la atención de los que están escuchando el show. Hoy tocamos en un teatro impecable, con gente sentada en butacas, a distancia la una de la otra. Hay un clima donde no se puede saltar, agitar o gritar, pero sí se puede escuchar música desde un lugar más pasivo. Ahí los sentidos, principalmente el auditivo, se potencian más.  La música así es mucho más protagonista desde la escucha pasiva y penetrando en el corazón. Es una oportunidad diferente, con condimentos diferentes. Abrirse a esa nueva experiencia permite encontrar nuevos matices en lugares, bandas o temas que ya fuiste a ver o conocías, solo que viéndolos desde otro lugar«.

¿Cómo se sienten hoy como banda?

«Hoy estamos muy manijas porque tocamos el 16 de julio. Eso implica volver a trabajar, volver a hacer lo que nos gusta, que es salir a tocar. Lo mismo para toda la gente que trabaja alrededor nuestro. Nos pone muy contentos. Sentimos que hemos aprendido, de alguna forma, el oficio a lo largo del camino que fuimos recorriendo. Hoy sentimos que encontramos nuestras formas o modelos que nos gustan. Somos muy independientes. De alguna manera, somos un colectivo artístico. Eso es muy especial y lo valoramos mucho. Nos gusta ver que, por suerte, siempre vamos creciendo un poquito más. Cada vez viene más gente a vernos y eso lo sentimos como una bendición.  Estamos súper agradecidos y motivados con eso porque podemos seguir dedicándonos a lo que nos gusta«.

¿A dónde piensan  que va El Plan o a dónde les gustaría que vaya en el futuro?

«Nos gustaría poder conocer nuevos lugares, nuevos países, salir más de gira, y componer las canciones más lindas que podamos«.

El Plan de la Mariposa: una banda de alto voltaje en pleno aleteo de crecimiento.

PH: Gentileza de Santiago Ropero.

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