Día Mundial de la Poesía: entre versos, memes y tuits

¿La poesía siempre se disfraza de poema? ¿Todo poema es poesía? ¿Qué otras cosas nos despiertan ese sentimiento de desborde poético?

Una de mis cuentas favoritas de instagram es @memepedialiteraria. Porque fusiona el arte de los memes con cuestiones literarias, claramente. Hace unos días, publicaron una imagen que citaba un fragmento de una canción de Alejandro Sanz -“Yo quiero regalarte una poesía, tú piensas que estoy dando las noticias”- con una foto de Hermione compartiendo la pantalla, diciendo lo suyo para corregir al cantautor: “Es un poema, no una poesía”. 

Compartí este meme en mis historias y me llegaron varios mensajes cuestionando por qué no eran lo mismo, si habitualmente se usan como sinónimos. Y si bien la explicación teórica, diferenciando género de texto, podía ser una buena respuesta, argumenté la mayor parte de las veces que poesía puede ser cualquier cosa, objeto, hecho, sensación, etc. que nos provoque ese fueguito interno que solemos asociar con la lectura de un buen poema, pero que no toda sucesión de versos -ni únicamente esa disposición textual- consigue. La plenitud del alma humana, diría Aristóteles, en la dimensión de las pasiones devenidas palabras y la fuerza estética que estas adquieren y contagian.

Entonces, no todo poema -desde un punto de vista limitado a la estructura- es poesía, ni la poesía se nos presenta siempre bajo la forma de poema. Ahora bien, ¿qué nos lleva, entonces, a decir que algo, sea cual sea su esencia, nos desborda de una forma poética?

Como además de ser fan de lo literario, soy fan de lo griego, en lo primero que indagué fue en la etimología de la palabra: poesía deriva de poiesis, que puede traducirse como “la cualidad de la acción de hacer o crear” o bien “convertir pensamiento en materia”. Esto se debe a que la palabra, en sí misma, porta una raíz que alude al acto de crear y hacer (poiein) unida a dos sufijos (-sis e -ia) que indican acción y cualidad, respectivamente. Desde este punto de vista, y citando nuevamente a Aristóteles, la poesía respondería al impulso humano de engendrar, gestar, accionar, transformar y manifestar ciertas ideas, emociones y sensaciones en un plano material, tangible y concreto, siempre con el fin último de mantener despierto el sentimiento estético en pos de percibir y alcanzar la belleza en el camino hacia la plenitud espiritual.

Siguiendo esta línea, se abre un abanico bastante amplio de posibilidades acerca de lo que cada persona considera como poesía. En principio porque habrá quienes asocien el término solo con lo académico -y aún así podrán nombrar un sinfín de escritores de diversos tiempos históricos, procedencias, temáticas y estilos- y, también, quienes se permitan ampliar o trascender esa concepción escolarizada para mencionar incontables entidades y situaciones que les generen, en lo personal, ese desborde emocional vuelto materia poética. 

Si me preguntaran a mí qué es la poesía, respondería que es una forma de vivenciar el día a día. Desde una perspectiva shakesperiana que me gusta mucho compartir, la vida puede ser vista como una obra de teatro con sucesivas escenas que se arman y desarman de forma ininterrumpida. Entonces, pienso que poesía es tirarme en la arena con mi perra y tomar mate mirando el mar; poesía es subirme a la bicicleta y pasear por la ciudad con esa canción, que no puedo dejar de escuchar, sonando en loop al palo en los auriculares; poesía es la carcajada al unísono con mis amigues; poesía es hacerme bollito en la cama cuando siento que la rutina me está pasando por arriba; poesía es la foto vieja de un cumpleaños familiar en el que todavía estaban todxs físicamente presentes; poesía es la lapicera dejando hilitos de tinta sobre el papel que se va llenando de palabras; poesía es cada uno de los textos que encuentro en los libros que ocupan el estante de autorxs favoritxs de mi biblioteca; y así podría seguir infinitamente. 

Por eso, en este día, les invito a deconstruir la idea de que poesía es propiedad de unxs pocxs que pueden escribirla y leerla -en todo caso serán los poemas de esa elite nefasta los que tengan ese nivel de reserva exclusiva- porque todxs tenemos, siempre, algo que decir, sea cual sea la forma que elijamos para hacerlo. Y, además, les comparto la hermosa diversidad de respuestas con las que me encontré utilizando el hashtag #DíaMundialDeLaPoesía en Twitter, cuna de la democratización de la palabra, la expresión, la opinión y la significancia poética.

Autor

Vanina Gerez

Estudiante del Profesorado en Letras. Escritora.

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