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Desesperada: Naomi Watts a puro trote hacia una posible redención

En Desesperada (2022) dirigida por Phillip Noyce, Naomi Watts, o Amy Carr, es madre de dos hijos en edad escolar. Viuda hace prácticamente un año, la relación con su hijo adolescente, Noah (Colton Gobbo) se estanca en un diálogo monosilábico y matutino. La cuestión es que Amy necesita espacio personal, llevar a su ritmo la pérdida de su marido, lejos de lo laboral y de las sesiones de meditación. Así que después de despedir a su hijita y no lograr convencer a Noah de ir a clases, emprende su rutina de trote perdiéndose en los bosques aledaños de Lakewood. La desesperación arranca cuando emprende su carrera para llegar a la toma de rehenes que está pasando en la escuela de su hijo.

En lo que dura un trotecito al costado de la ruta sabemos de Amy lo justo y necesario: sus padres dependen de ella hasta para retirar un auto, es una madre que contiene a su hija cuando la llama para recordarle que olvidó su trabajo escolar. Sus amistades están atentas y empáticas con su vida arrastrada por el duelo, todo esto llamadas mediantes que no paran de suceder. Sabemos que Amy Carr asiste, está en los pensamientos de los demás y puede dar la impresión de que tenga las cosas bajo control, pero no logra dominar la realidad de sus vínculos en casa. Y cuando cae la alerta de la toma de rehenes en la escuela de Noah, la imposibilidad de llegar hasta el centro de Lakewood está marcada por la distancia de una zona que desconoce y adentrarse entre las cálidas arboledas le impide la orientación del camino. Pero qué hace Amy: Amy corre y diagrama posibilidades para saber si su hijo, en una decisión repentina, asistió finalmente al colegio. 

Recordándose amada y pensada como esposa al recordar los audios del difunto esposo. Mirar los videos de su familia situados en algún momento de aquel pasado (que dicen por ahí que siempre fue mejor) parece hacerle entender a Amy que también podría perder todo lo que construyeron. Al principio es automático pensar en la culpabilidad de la toma de rehenes en manos del hijo, aquel adolescente incomprendido que atraviesa la muerte del padre y que convive con una madre incapaz de llegar a desbloquear el hermetismo emocional entre los dos. Pero este hijo no es más que víctima, y no sólo de la tragedia por la pérdida o su posición como rehén una vez confirmada su asistencia a la escuela. También es víctima de la depresión. 

Naomi Watts sufriendo

Con su trote desesperante in crescendo, y reiterativo en cierto punto, en medio de lo natural, Amy no se mueve por salvar la vida de Noah. Amy Carr se mueve para recuperarla, porque redimir el vínculo con su hijo de lo distante en lo que se convirtió e incursionar en la comprensión y distribuir lo que duele, son ahora el camino

Desesperada (2022) ¿tenía que caer en la resolución fácil? No, pero la construcción estelar de Naomi Watts no puede no meterse a negociar por la vida de los demás, no puede no intentar hacer razonar al victimario. Porque quién no ama a Naomi y a su capacidad interpretativa para ponerse una película al hombro, a los primeros planos de sus ojos y entrecejo desencajados temiendo perder a otro más de los suyos. Será por esto que no se la podía castigar con otro tipo de final…

Autor

davidjuanjosepasos

Estudiante de la licenciatura en Artes Audiovisuales en la Universidad Nacional de las Artes. Guionista, cuentista y redactor.

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