Beastars: la apuesta animada de Netflix

Beastars es una serie de manga japonesa, creada por Paru Itagaki y adaptada a animación en el año 2019, que nos presenta una sociedad conformada por animales antropomórficos que conviven de manera civilizada y se dividen en dos grupos: carnívoros y herbívoros. 

La serie es un claro diez sobre diez, empezando por la banda sonora -contundente y acorde a las dos temporadas ya estrenadas- y continuando con cada episodio, que lleva un nombre particular, donde se cuentan distintas historias que hilvanan con la historia principal: ¿Qué carnívoro rompió el acuerdo pacífico y devoró a un herbívoro? 

La trama tiene lugar en la Academia Cherryton, que también presenta otro gran suceso en simultáneo: la búsqueda del Beastar, un animal que vela por todos los demás de la sociedad. La serie es compleja, cruda y oscura. Realizada en CGI, también cuenta con el formato del Slow Motion, lo que la hace aún más atractiva. 

¿Qué es lo destacable? Para empezar, todo. La tregua lograda entre carnívoros y herbívoros, donde estos se perciben como los frágiles, se ve corrompida y abruptamente cortada por el asesinato de Tem, una alpaca, durante una noche de escuela. Tem es devorada cruelmente y eso desarrolla todos los acontecimientos siguientes. Es que la escuela es mixta, puesto que se busca la convivencia pacífica entre todos los animales, y la caza es un delito penado. 

Tenemos varios protagonistas que, buscando solventar su propia vida y encontrarle un sentido, juegan los papeles fundamentales dentro de un esquema que no es nada fácil de vislumbrar, más aún habiendo ocurrido el asesinato y buscando al culpable.

Legoshi es un lobo gris que, a pesar de su complexión, posee un carácter tímido y pacífico, intentando no interactuar con otros animales dada la conciencia que tiene sobre su estatura.  

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Legoshi (o Legosi), el lobo gris.

Rouis es un ciervo rojo que dirige el Club de Teatro de la Academia y que busca ser el próximo Beastar. Al contrario de Legoshi, su actitud es más imponente y egoísta, a pesar de ser herbívoro. Conocedor de la fuerza nata de los carnívoros, no duda en demostrar su valía. 

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Rouis, el ciervo

En último lugar está Haru, una coneja blanca, marginada socialmente por usar el sexo como mecanismo de cercanía con otros animales. Haru, siendo de pequeño tamaño, es todo lo imponente que no es Legoshi y reúne el interés romántico de ambos protagonistas. 

AMV-BEASTARS (Animals de MAROOM V) Legosi y Haru | Anime estético, Anime,  Dibujos animados
Haru, la coneja blanca.

Es muy fácil empatizar con los tres porque todos reflejan aspectos humanos que no son fáciles de asimilar: la timidez y el miedo a no encajar; la necesidad de reconocimiento a pesar del miedo; y el temor de permitir que otros se acerquen y que nos lastimen (en ese orden). 

La serie marca un constante vaivén a medida que se nos introducen personajes dado que descubrimos cada vez más sobre este mundo antropomórfico en el cual, también, existen un mercado negro, la prostitución y la inseguridad. El miedo de los herbívoros es constante, sobre todo por la puja de poder para hacerse un lugar en esta sociedad consumista y capitalista. 

Beastars es una crítica sociocultural y hacia el consumo. ¿Qué consumimos? ¿Por qué lo hacemos? ¿Sabemos los procesos? ¿Entendemos el valor de la vida? Con respecto a la cultura, la línea es lúgubre: ¿hay animales que dominan más que otros? ¿Cómo funciona el sistema? ¿Quién maneja este sistema? ¿Son, finalmente, hervíboros y carnívoros ganados de su propia estructura? 

La relación entre Legoshi y Haru, prohibida por naturaleza, roza lo tóxico desde el minuto en que existe la dicotomía entre el deseo y las ganas de devorar, y también en el nacimiento de prejuicios entre débiles y fuertes, todos luchando por un trozo de poder (como las mafias). 

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Legoshi y Haru, la relación prohibida por ser un carnívoro y una herbívora respectivamente.

Tenemos así un ecosistema, valga la redundancia, que explora lo profundo del ser humano, pero desde la estructura animal y eso hace todo más interesante. Estamos reflejados en seres que representan nuestro propio consumo. ¿No es chocante esta situación? Seres que también se consumen entre ellos, incluso estando prohibido. 

La primera parte de la serie ahonda más en el romance entre Haru, la coneja, y Legoshi, el lobo, quien se va redescubriendo y redefiniendo como un carnívoro, que se reconoce como tal, pero que no desea serlo. Haru es un personaje que representa la fortaleza de los seres pequeños que, justamente por su tamaño, parecen desprotegidos, pero que saben muy bien cómo sobrellevar situaciones extremas. Finalmente, Rouis, el ciervo, nos demostrará un antes y un después en ambas partes, rompiendo estructuras y demostrando un carácter afilado y desconfiado. 

Se trata de una serie que, todo el tiempo, te mantiene a la expectativa, dudando, juzgando, cayendo en el prejuicio entre el débil y el fuerte, y confundiendo, confundiendo muchísimo. Implanta la duda y la sostiene. 

Una apuesta de Netflix totalmente segura y a la que es un honor dedicarle tiempo. 

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